Un equipo no se busca. Se construye.
Un equipo no se busca: se construye en línea con una visión. La historia de cómo empezó Tegu —un café en Chacabuco, el fútbol como base, y por qué la visión va antes que la idea.
Estábamos en un café en Chacabuco cuando le dije: Lucas, hay que hacer algo.
No teníamos idea de qué. Teníamos una visión antes que una idea.

Lucas y yo. Antes de la idea, ya estaba la visión.
Construir un equipo debe ser de las cosas más difíciles que hay. No solo porque te tenés que complementar. Es porque tenés que generar comunión.
Y yo creo que un equipo no se busca. Se construye. En línea con una visión.
La visión primero, la idea después
La visión es lo que alinea expectativas. Es la base.
Es la misma base que había detrás de ese "hay que hacer algo": che, emprendamos, che, hagamos algo. Esas ganas de querer hacer, antes de saber qué.
¿Y la idea? La idea es medio irrelevante y medio importante.
Importante porque lo que importa es el propósito, el porqué hacés lo que hacés.
Irrelevante porque la idea en sí misma es libre. Es lo que es: solo una idea.
Podés tener mil ideas. Pero una sola, una sola, va a ser la que construya valor. O quizás ninguna. En definitiva, emprender es un acto de curiosidad y de movimiento, no de tener la idea perfecta.
Todo empezó antes de la idea
¿Y por dónde empecé yo?
A Lucas lo conocí en el cursillo de la universidad, hace mucho tiempo. Nos juntamos un tiempo, después nos separó la vida. Y un día un café nos volvió a juntar.
Pero pará. Mi historia, ¿cuál es? Para entender por qué ese día dije "hay que hacer algo", hay que ir más atrás.
El fútbol me dio las foundations
El fútbol me dio las bases de siempre pensar en grande.
Porque el fútbol es eso: una carrera de incertidumbre, de riesgo, y sobre todo, una carrera de mejorar todos los días hasta que alguna vez se te da.
Más allá de que a mí no se me haya dado, aprendí demasiadas cosas para la vida.

El fútbol me dio las foundations: pensar en grande y volver el lunes, una y otra vez.
Aprendí que apuntar alto es lo que te saca de la monotonía. Que competir es parte del juego. Que entrenar sin parar durante diez años es parte del juego.
Y que aunque hagas todo bien, podés perder. Te pueden dejar libre. Te pueden decir que no. Te pueden echar de un trabajo.
Pero hay una sola cosa que no te pueden quitar: tu presente. Tu entrenamiento. Volver el lunes. Una y otra vez.
Opuestos, complementarios, mismo equipo
Volviendo a Lucas.
Él es una persona opuesta a mí. Complementaria. Y en definitiva formamos un equipo.

Opuestos, complementarios. Mismo equipo.
Un equipo que parte de la confianza, de la visión y de la convicción.
La convicción de que el presente no nos define. Nos define hacia dónde miramos. Nos define pensar en grande.
Para vos que estás leyendo
No intentes buscar un cofundador.
Creo que eso se da en el momento indicado, no cuando lo salís a cazar.
Pero sí hacé lo que hice yo: me preparé durante años. Entrené y competí. Y desde 2018, en paralelo, mientras jugaba, ya programaba. En 2021 me dejaron libre: dejé el fútbol y aposté por la tecnología. No paré más. Estudié. Programé. Dejé rastro en GitHub.
Y acá estoy.
No arranqué con una idea. Arranqué con curiosidad y con ganas de resolverle algo a alguien.
¿Que tenés que estar preparado para la presión, la incertidumbre y la competencia? Sí, obvio. Pero eso ya lo viví. Es simplemente seguir aprendiendo.
Y se sumó Eze
En esa misma idea de formar un equipo, una visión, una cultura, se sumó Eze.
Una persona de confianza, con conocimientos técnicos, y con curiosidad por esta visión.

Hoy somos tres construyendo Tegu. Recién empezamos.
Hoy somos tres construyendo Tegu. Recién empezamos.
Porque liderar, a veces, no se aprende. Se demuestra.
Se demuestra con resultados: poder formar un equipo, una visión, un modelo, y ejecutarlo. Nos puede ir bien o mal. Pero se demuestra haciendo.
Lo único que hace falta
Si estás empezando, mi mejor consejo es este: no busques ni esperes nada. Actuá. Buildeá. Shipeá. Equivocate.
Nadie te va a dar permiso. El valor lo generás vos, o no se genera.
Todo lo que hoy no existe, alguien lo va a construir. Prefiero ser de los que lo intentan.
No me crean nada. Vayan y busquen sus propias conclusiones. Pero actúen. Siempre actúen.
PD: a Lucas lo conocí en el cursillo de la facultad, hace más de siete años. Nos separó la vida y nos volvió a juntar un café en Chacabuco. Esas cosas no se planean. Se construyen.